Narila

Blog de un pequeño pueblo alpujarreño

El Día del Pucherico

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Este año el Día del Pucherico ha sido el 7 de febrero, como siempre el jueves anterior al Miércoles de Ceniza.

El Día del Pucherico, llamado también en diversos lugares de España como “jueves gordo”, “día de las merendicas”, “día de la tortilla”, “día de la mona, “día del choricer” o simplemente “jueves merendero” es el tradicional Jueves Lardero, día que da comienzo al Carnaval.

La tradición del Día del Pucherico es de origen cristiano y de fecha incierta, aunque la raíz del nombre de Jueves Lardero, es decir lardus, es puramente latina y por tanto su origen se encontraría en la Edad Media.

Puchero de coles alpujarreño

Puchero de coles alpujarreño

Con la palabra lardus (cuyo significado es tocino, gordo, carne gorda, grasa) y junto al significado etimológico de la palabra Carnaval (carnem levare = quitar la carne) nos explica que este día se aprovechaba para disfrutar todo lo posible de la carne ya que después, durante todo el periodo de Cuaresma, la Religión prohibía comerla hasta pasada la Semana Santa. De ahí que este día consiste básicamente en una jornada al aire libre donde la gastronomía tiene un papel muy importante.

En Narila, al igual que en otros pueblos cercanos de La Alpujarra, la tradición del Día del Pucherico consistía en reunirse la familia y amigos en el campo y hacer precisamente un puchero con toda clase de pringada que cada uno llevaba de su casa. Estas reuniones se hacían también en la casa de alguno de ellos, sobre todo los días de lluvia y mal tiempo.

Reposteria alpujarreña

Roscos, rosetas y buñuelos

Después de comer y durante toda la tarde se hacían y degustaban buñuelos con chocolate, roscos, rosetas de 3 tazas, etc. rematando el día con un baile en el que los mozuelos y mozuelas aprovechaban para acercarse a hablar y hasta en algún caso comenzar el noviazgo.

La tradición con el paso del tiempo ha ido cambiando, hace unos años los niños solíamos hacer excursiones al campo, con mochilas llenas de chucherías que nuestras madres nos compraban días antes y dependiendo de la edad nos alejábamos más o menos del pueblo.

Recuerdo que de pequeños nos íbamos a las eras a cortar una hoja de pita (Agave americana) y quitando convenientemente los pinchos nos resbalábamos sentados en ella por las cuestas llenas de hierba, menuda gracia les hacía a nuestras madres cuando luego volvíamos con los pantalones llenos de verdín.

Conforme íbamos creciendo nos aventurábamos más lejos, al Agua Agria de Narila a subirnos en la piedra o incluso al Agua Agria de Bérchules yendo de caminata por la cuesta de Alcútar  y hasta alguna vez llegamos a lo alto de los pinos, con la consiguiente panzá de correr de vuelta para que no se nos hiciera de noche.

Hoy en día en Narila y Cádiar se considera un día de actividad extraescolar y en los últimos años la Asociación de Padres del colegio de Cádiar organiza una excursión por la tarde con los niños a las eras de Narila.

Los niños van con las mochilas repletas con la merienda y muchas chucherías, las madres también llevan pasteles, bizcochos, pestiños, roscos, etc. Allí todos sacan lo que llevan y todos comen, juegan, y se divierten muchísimo resbalándose con las pitas, tradición que aún perdura.

 

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